Lecteur, as-tu quelquefois respiré
Avec ivresse et lente gourmandise
Ce gravin d'encens qui remplit une église
Ou d'un sachet le musc invétéré?
Charme profond, magique, dont nous grise
Dans le présent le passé restauré!
Ainsi l'amant sur un corps adoré
Du souvenir cueille la fleur exquise.
De ses cheveux élastiques et lourds,
Vivant, encensoir de l'alcôve,
Une senteur montait sauvage et fauve,
Et des habits, mousseline ou velours,
Tout imprégnés de sa jeunesse pure,
Se dégageait un parfum de fourrure
Charles Baudelaire
Y así era todo. Y un buen día, de improviso y después de años (11 para ser exactos) irrumpes en mi vida de manera totalmente impredecible, con esa sonrisa entre descarada y retadora, que invitaba a portarse mal. Procuré no hacerlo, considerando que en esta vida casi todo lo que hago es reacción por impulso con muy poco seso de por medio y demasiado corazón. Pero por una vez, todo parecía marchar dentro de los límites de mi normalidad.
Palabras... tal vez pocas, pero las suficientes para alimentar una esperanza que nunca debió de haber existido. Una intención que nunca se concretó, y con la cual mi salud mental no se siente particularmente agradecida. Y sin embargo, creo que muy dentro de mi persona... si lo agradezco... Hacía un buen rato que no sentía con tanta intensidad. Únicamente palabas, palabras que hasta la fecha me mantienen pensando... wondering what could have been and probably will never be.
Y todo se terminó, y dejó de ser lo que en algún momento pretendió, aunque nunca estuvimos del todo ausentes... y hoy, gracias, 7 meses después, 4 personas, 3 conciertos, y un viaje transatlántico, tienes a bien regresar y remover lo poco que había logrado cimentar dentro de mi vida. Por algo pasan las cosas, y tal vez fue precisamente por eso que lo nuestro nunca pasó.
P.D. - Y ahí sigue este libro, con este poema, con el plumón azul; tal como tú lo dejaste. Algo sucede.
