¿Alguna vez han estado hasta la madre de su rutina? No hartos, no cansados. Has-ta-la-ma-dre. Con ganas de mandarlo todo muy lejos y quitarse de problemas... Así me sentía yo después de la Olimpiada Nacional del año pasado. Todo iba muy bien, hasta que hubo 33 centésimas de diferencia entre el bote de Jalisco y el nuestro. No fue como lo había planeado, y todo salió mal. Entonces, en efecto, lo mandé todo muy lejos.
De eso hace un año y 4 meses. Básicamente, yo estaba segura de que no regresaría. Me perdí durante un rato del equipo, de los cuates, del desmadre, del sonido de las palas acariciando el agua, de exprimirte un poquito más, de las puestas de sol con la pista como marco, de lo rico que es hacer ejercicio hasta que ya no puedes más. Sí, yo sé que suena un poco masoquista, pero probablemente aquél que lo haya hecho me entenderá. (Vaya, también me ahorré los callos en las manos, el dolor horrible en los brazos y la presión que me había puesto... gajes del oficio.)
Así que decidí regresar. Y empezar de nuevo desde abajo. Sin condición, sin músculos, sin resistencia, sin técnica y sin bote. Qué jodido suena. Veremos qué tal me va... hasta ahora todo se traduce en dolor en partes de mi persona de las que ni siquiera estaba consciente! espero que se quite - eventualmente...
9.06.2007
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